Estrenan nuevos obstáculos en la Calle Velázquez

El Ayuntamiento de San Roque ha instalado nuevos obstáculos ilegales (no confundir con badenes, resaltos, o reductores de velocidad) en la calle Velázquez, del mismo casco de la ciudad.

Esta calle es muy transitada, por lo que en apenas 24 horas tras la creación de los nuevos obstáculos ya pueden apreciarse sus primeros efectos. Los daños en los obstáculos son evidentes, aunque no tanto en los vehículos, en los que pueden producir fallos en suspensiones, frenos, neumáticos, y un sinfín de problemas mecánicos que a corto y medio plazo reducirán su seguridad en carretera fomentando los accidentes.

En este primer fin de semana de prueba las autoridades (la Policía Local ya fue informada aunque no se ha hecho nada al respecto) han procurado al parecer causar el mayor daño posible, por lo que se mantendrán sin ninguna señalización esperando que caigan más vehículos de lo habitual.

Probablemente desde la Alcaldía y Concejalía de Tráfico se quiera fomentar el empleo, y la semana que viene los talleres mecánicos incrementen su facturación a costa de los vecinos de la zona o quienes se atrevan a cruzar sin un todo terreno. Estas actuaciones se incluyen dentro del enésimo plan de chapuzas municipales.

Una vez más San Roque demuestra su desprecio por la normativa vigente poniendo en riesgo la seguridad vial, por lo que pediremos la retirada de esos obstáculos para su adecuación a la normativa vigente.

Cabe recordar que la competencia para el diseño de badenes y reductores de velocidad es del estado, por lo que las entidades locales deben cumplir las instrucciones del Ministerio de Fomento. En el caso concreto de esos elementos su longitud debería ser de 4 metros, cuando apenas alcanzan el metro veinte, consiguiendo con ello un «efecto escalón» que provoca el rebote de las suspensiones llegando a tocar el asfalto la parte baja de la mayoría de vehículos.

Aunque los elementos reductores de velocidad se diseñan para ser molestos, en San Roque es tradición saltarse la normativa colocándolos de forma que dañen los vehículos, consiguiendo así incrementar el empleo (mecánicos, chapistas, etc.), reducir la contaminación (menor número de coches en condiciones de circular por sus calles), etc.

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